Por pedir que no quede. Y ya que el modelo actual es
recortar o cerrar, ¿por qué no cerrar directamente la herida que sangra al País
Valenciano desde hace dos décadas?
Desde la época del bronceado Zaplana, el PP tomó la
iniciativa de hacer y deshacer en el territorio valenciano con los fondos
públicos, completando un largo catálogo de deficitarios proyectos como Terra
Mítica, Ciudad de la Luz, Aeropuerto de Castellón o la transformación de la
marina de Valencia para adaptarla a las necesidades de una America’s Cup que no
se repitió o una Fórmula 1 que por fortuna para los presupuestos públicos no
volverá.
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#PPCVestanca |
Generaciones completas de niños valencianos completaron sus
estudios en barracones mientras la dirigencia política del PP regional y
municipal desgranaba una plétora de carcajadas tras cada firma de una concesión
o contrata negociada a hurtadillas y que asustaba por las sumas comprometidas.
Es de esperar que más de un votante bienintencionado del PP
valenciano haya aprendido al fin la lección de que la hipocresía y los cargos
públicos no son alianzas eternas y que ya sea hora de deshacerse de la lacra
que ha comprometido la capacidad financiera del territorio durante varios
lustros.
El ataque directo a la identidad cultural y patrimonial del
País Valenciano, concretado a través del anuncio del cierre de RTVV, confirma
la intención del partido conservador por deshacerse de toda plataforma
informativa que pueda mantener vivo el acervo valenciano.
El carácter vertebrador de un ente de radio-tv público no
debe menoscabarse nunca, al margen de que el mismo Estatuto establece su
existencia. Destruido financieramente desde el Gobierno de Zaplana, ahora Fabra
pretende convencer cual vulgar trilero que es mejor cerrar RTVV que recortar
sanidad y educación. Como si no hubieran ya diezmado la infraestructura de
servicios públicos.
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El PPCV ha demostrado que no se interesa por el bienestar de la ciudadanía sino de unos pocos allegados. |
Todo (RTVV, sanidad, educación, prestaciones sociales,
transportes públicos, etc.) pertenece a los ciudadanos y contribuyentes del
territorio valenciano. Y no es el PP (ni ningún otra agrupación gobernante)
quien deba plantear la alternativa de uno u otro tras haber dilapidado los
recursos colectivos de forma opaca y licenciosa durante décadas.
Es hora entonces de cerrar esa espita que desangra al País
Valenciano y retomar las riendas de un territorio que podrá recomponerse a
partir de la participación masiva y permanente de la ciudadanía. •